Tres alumnas de Burundi han sido detenidas por dibujar en una foto del presidente Pierre Nkurunziza en sus libros de texto, y a pesar de que la ministra de justicia Aimée Laurentine Kanyana ordenó su liberación provisional, estas permanecieron detenidas. Finalmente se han visto obligados a liberar a las niñas por la denuncia de Human Rights Watch y la presión ejercida por las campañas de apoyo en las redes sociales.
Sin embargo, la ministra de justicia declaró en una entrevista que en el futuro se tomaran “medidas drásticas contra ese tipo de comportamientos”. A su vez, anunció que los padres deberían reforzar la educación de los hijos, además de recordar que la edad de responsabilidad criminal es de 15 años. Lo cual llama la atención, pues el problema recae en cómo el gobierno manejó esto y no en la forma en la que los padres educan a sus hijos.
La policía se presentó en el colegio y detuvo a siete estudiantes, de las cuales tres fueron detenidas y cuatro absueltas -una por tener tan solo 13 años-. El padre de una de ellas afirma que estaban tan asustadas que no podían ni comer. El hecho de que se hayan tomado tantas represalias por el garabato de unas niñas en libros de texto muestra la falta de libertades del país.
Las tres estudiantes se enfrentan a cargos, desde el pasado lunes, por insultar al presidente y pueden ser condenadas a cinco años de prisión. Desde Human Rights Watch se espera que los cargos -a los que califican de absurdos- sean retirados y las muchachas puedan seguir con su educación.
Su detención ha propiciado una condena internacional del gobierno burundiano y a través de las redes sociales, donde se ha mostrado el apoyo hacia las menores. No es la primera vez que los niños se enfrentan a cargos o incluso a la cárcel por garabatear en las fotografías del presidente, un caso parecido se dio en 2016, que acabó con la detención de ocho niños. Y el mismo año cientos de niños fueron expulsados de diferentes colegios por la misma razón: pintarrajear en la cara del presidente.
Tras un golpe de Estado fallido en 2015, el país africano ha sido un foco constante de violencia e inestabilidad. Los Imbonerakure, la liga juvenil del partido en el poder, han sido acusados de haber asesinado a miles de personas por no estar de acuerdo con sus ideales. La cruzada gubernamental contra las burlas estudiantiles empezó entonces.
Lewis Mudge, director de África de HRW, pidió a las autoridades que se centren en detener a los responsables de “serias violaciones de los derechos humanos” y dejen en paz a los alumnos. Recalca que “con tantos crímenes reales cometidos en Burundi, es trágico que los niños sean los procesados por garabatos inofensivos”.

https://edition.cnn.com/2019/03/27/africa/burundi-schoolgirls-held-in-jail-intl/index.html