¿Tradición o sometimiento?

El gobierno de Zimbabue ha gastado miles de dólares en importar pelucas del Reino Unido para jueces locales. La opinión pública ha saltado ante este hecho, pues la economía del país no está bien y la población pasa hambre. Les han acusado de favorecer el colonialismo, ya que es algo que afecta al país negativamente y a Inglaterra positivamente, aparte de tirar el dinero en algo que no era necesario. El gobierno justifica que el razonamiento detrás de esta decisión se debe al deseo de mantener viva una tradición colonial. Sin embargo, ¿hasta qué punto se debe llegar por una tradición que no aporta nada a la ciudadanía? Una ciudadanía que, además, cada día es más pobre, con mayores dificultades para acceder a recursos básicos y que no se ve amparada por el gobierno.

Se pidieron 64 pelucas en una tienda de comercio tradicional londinense, Stanley Ley Legal Outfitters, a un precio de unos 155.000 dólares en total (lo equivalente a136 845,81€). Hay que tener en cuenta que más del 85% de la población vive con menos dos dólares diarios y casi el 60% con menos de un dólar al día. La economía está al borde del abismo y un 63% de la población por debajo de la pobreza según el Programa Mundial de Alimentos. Y el gobierno sigue empeñado en justificar de alguna forma la compra de pelucas.

Los profesionales del campo del derecho también han expresado su descontento, puesto que califican la decisión del gobierno como un nefasto reparto de los recursos económicos. Más desastroso, teniendo en cuenta la situación de pobreza en la que se encuentra una gran parte de la población, que a su vez no está contenta con la justicia ni se ve protegida del todo por esta. Además, estas pelucas no aportan nada significativo a la justicia, tan solo es pura estética.

La decisión de la compra de pelucas no se entiende, viniendo del mismo gobierno que fracasa en la compra de vendas y medicamentos para niños en hospitales infantiles.  Lo único que señala la compra es que el gobierno es incapaz de gestionar los recursos.

La tradición colonial de las pelucas de jueces continúa con todos los gastos que supone y toda su controversia y polémica, sin ningún beneficio añadido a la justicia. El gobierno justifica la compra al decir que estas aportan respeto a los abogados y que en el mundo del derecho el uniforme es importante, además de las tradiciones. No obstante, muchos abogados lo desmienten, afirmando sentirse ridículos con estas pelucas.

Asimismo, un grupo de expertos de Naciones Unidas ha advertido al gobierno que este tipo de decisiones y políticas va a sumergir a la población en una pobreza aún más profunda.

En definitiva, unos lo ven como un lujo innecesario y otros como un elemento muy importante para reivindicar el respeto de los abogados en los juicios. Sin embargo, lo que está claro es que la población está sumergida en la pobreza y hay escasez en bienes de primera necesidad. Se mire por donde se mire estas las pelucas no lo son. En Zimbabue casi 5.3 millones de personas no tienen qué comer a causa de los cultivos destruidos por las condiciones climáticas. Se desconoce en qué estaba pensando el gobierno a la hora de hacer la compra de pelucas, pero desde luego no era en el bienestar de la mayor parte de la población.

Zimbabue

https://edition.cnn.com/2019/04/05/africa/zimbabwe-judges-wigs-gbr-intl-scli/index.html

https://www.infobae.com/america/mundo/2019/04/05/zimbabwe-uno-de-los-paises-mas-pobres-del-mundo-gasto-150-mil-dolares-en-pelucas-para-jueces/

https://www.theguardian.com/global-development/2019/apr/05/zimbabwe-outlay-on-judges-wigs-met-with-fury-colonialism

Imagen destacada: Pelucas de jueces (Foto: AP/Tsvangirayi Mukwazhi)

 

Deja un comentario