La Isla Burkini

Zanzíbar, una región semiautónoma de Tanzania -compuesta por varias islas alejadas de la costa oriental de África-, es famosa por sus impresionantes playas y, curiosamente, por ser el lugar de nacimiento de Freddie Mercury.

Sin embargo, a pesar de la presencia del Océano Índico y de su importancia en el día a día (la pesca, el turismo, la agricultura…), una gran parte de la población no sabe nadar. De hecho, un barco se hundió en 2011 y la mayor parte de los locales se ahogaron por no saber nadar.

A raíz de esta tragedia se comenzó un proyecto desde el pueblo de Nungwi -al norte de Zanzíbar-, con la ayuda de Khadija Sharriff, quien había quedado conmovida por la tragedia de 2011.  El proyecto tenía como objetivo enseñar a la población a nadar y que no volviese a ocurrir una desgracia similar, ofreciendo clases de natación a todo habitante de cualquier edad y género.

El programa recibió el nombre del Proyecto Panje, por el nombre de un pez local, y la organización que empezó en 2011, comenzó su programa de natación en 2013 con tan solo 20 estudiantes. En 5 años 7000 personas han aprendido nadar gracias a este proyecto.

Al empezar el proyecto Panje Shariff se enfrentó al obstáculo de convencer a las familias a que dejasen que sus hijos aprendiesen a nadar. Fue mayor reto en el caso de las mujeres, pues al ser una sociedad musulmana suponía mayor dificultad hacer que las niñas y las mujeres aprendiesen a nadar. Los padres no concebían el llevar a sus hijas a la playa para enseñarlas a nadar, pues sentían que no podían darles esa clase de libertad. Sin embargo, esto cambió cuando uno de los hombres más respetados del pueblo apuntó a su hija al programa, actuando como detonante, pues los demás empezaron a hacer lo mismo.

Lo primero que hicieron fue diseñar un burkini para las alumnas, para que estas estuviesen cómodas. Además, siguiendo con este propósito se aseguraron de que hubiese instructoras mujeres. Kazija Haji, una de las primeras profesoras de natación, aprendió a nadar tres años antes de hacerse instructora a través del Proyecto Panje. Actualmente es una de las 24 mujeres que imparten las clases de natación a niños o adultos de ambos sexos. A pesar de ser un camino muy inusual para una mujer zanzibariana, ella siente “un gran sentido de autorrealización pues lo hace para ella misma, su familia y su comunidad”.

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En 2018 633 mujeres han aprendido nadar gracias al proyecto Panje y las nuevas generaciones ya no van a tener que vivir con miedo al agua. Se podrán evitar tragedias como la de 2011.

 

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